HOHENSCHNHAUSEN- PRISIN CENTRAL DE SEGURIDAD DEL ESTADO DE LA REPBLICA DEMOCRTICA ALEMANA

Hohenschnhausen -en principio- funcionó como un campamento especial soviético, para luego, tras su cierre en octubre de 1946, su sótano fungiese como la más importante prisión soviética en Alemania para todos aquellos que esperaban un juicio en la posguerra. En 1951, el Ministerio de la Seguridad del Estado de la RDA (Stasi) tomó el mando de la cárcel y lo utilizó como el centro de detenciones central hasta principios de 1990. Miles de prisioneros políticos estaban encerrados allí, incluyendo la mayoría de los disidentes conocidos de la RDA, así como todos aquellos que fracasaron en su intento de huir de la RDA.

Después de la caída del muro de Berlín los edificios y las instalaciones de la prisión se mantuvieron -en gran medida- en su estado original. En 1994 se decide establecer en la antigua prisión un monumento que pretende recordar lo ocurrido con profundo respeto para garantizar que no se repita.

Análisis artístico panofskyano de Hohenschönhausen

  1. Análisis pre iconográfico:

Ubicación: Berlin-Hohenschönhausen

Maqueta de la ubicación de la prisión en el espacio con la que se inicia la visita guiada.

Mapa del área restringida en negro.

La construcción consta de varios pisos y sótanos. Cada uno de ellos se caracteriza por la estrechez de los distintos pasillos que lo conforman, resaltan las tuberías visibles en los techos, las puertas de las celdas son altas y angostas, están hechas de metal y no permiten la entrada de la luz. Resalta el olor a humedad en la mayoría de los lugares, así como la poca luz natural que entra debido a las pocas ventanas que tiene la construcción. Predomina la oscuridad en las distintas habitaciones como también las paredes con colores pálidos, en algunas de ellas había líneas blancas pintadas en mitad, dividiendo las paredes de la habitación. La humedad genera sensaciones de temor y de repugnancia, puesto que exponen ser lugares en donde la limpieza y el aseo pasan al segundo plano.

Las habitaciones se caracterizan por su estrechez, dando espacio para habitar a una sola persona y dentro de cada uno de los pasillos llama la atención las lámparas de color verde y rojo que dan señales a los guardias que transitan con prisioneros con el objetivo de evitar el contacto entre ellos. Este diseño interior, así como lo rustico de cada uno de los acabados generan ansiedad y expectativa de qué es lo que se puede encontrar detrás de cada una de las puertas.

La construcción se caracteriza por la ausente vegetación, son edificios que carecen de cualquier ornamentación y la mayoría de sus paredes externas tiene un color grisáceo derivado del cemento que resalta. Llama la atención ver que, en algunas salas de audiencias, hay una pared que divide la habitación: de una lado se situaba el juez y al otro lado, el acusado, evitando cualquier posibilidad de contacto entre el que juzga y quien es juzgado.

Al poder ver lo que se encuentra en cada una de ellas y ante la asfixiante oscuridad, se puede generar angustia y fobia, puesto que se hace evidente la pérdida de cualquier posibilidad de contacto con el exterior y con ello la pérdida de la noción del tiempo, aunado a la existencia -como ya se mencionó- de unas líneas blancas en las paredes que las dividen asimétricamente en dos, generando asombro en el observador en la medida en que denotan la perversa astucia de los creadores de estos mecanismos con el objetivo de crear efectos psicológicos nocivos para quienes se ven sometidos a entrar a estas celdas.

  1. Análisis iconográfico

El monumento está ubicado en una amplia área militar restringida, sólo disponible para personal autorizado. Desde fuera, sólo eran visibles las puertas de metal, guardianes, cámaras de vigilancia, y el personal de seguridad armado. El área restringida nunca apareció en los mapas de la RDA, estos solo muestran un espacio blanco en el lugar donde operaba la prisión.

La ubicación de la prisión está profundamente relacionada con el sincretismo con el cual la Stasi realizaba sus actividades. Su localización en un distrito típicamente industrial la hacía pasar desapercibida por los habitantes de la zona, quienes desconocían lo que sucedía dentro del complejo. Así pues, el alto nivel de vigilancia hacía de la sede un lugar impenetrable para el ciudadano corriente, y un lugar hermético para los prisioneros, quienes desconocían el lugar de su detención.

Los prisioneros eran conducidos en vehículos que impedían cualquier tipo de contacto con el exterior, con lo que lograban desorientarlos. Una vez arribaban a la prisión, los vehículos ingresaban a cámaras altamente iluminadas por cilindros de luz fría que producían un fuerte malestar visual a los detenidos cuando sus ojos eran descubiertos. Esta era la primera aproximación de los prisioneros a los métodos de tortura implementados allí.

Vehículo que transportaba a los prisioneros en la recámara de recibimiento.

Edificios y celdas

La prisión está compuesta por varios edificios que dan cuenta de un proceso de construcción escalonado. El edificio de ladrillo rojo albergó hasta 1945 la cafetería del Bienestar social nacional socialista. En mayo de 1945, las fuerzas soviéticas la convierten en un campo conocido como el “Campo Especial No. 3”. En 1947 el Campo Especial No. 3 se convierte en la prisión central para detención e interrogación de la Policía Secreta Soviética.

El segundo edificio es construido en 1960 por prisioneros del campo de trabajo “X”, vecino a la prisión. Esta nueva construcción contaba con más de 200 celdas y salas de interrogatorio.

La construcción más moderna tiene forma de U y rodea el antiguo edificio de la cafetería. En un primer momento, la ubicación en el espacio hace que ambos edificios se compenetren de tal forma que, para el visitante promedio, la diferencia arquitectónica es prácticamente imperceptible. Los bloques son un conjunto dispuesto para un único fin: torturar.

Sin embargo, una vez se ingresa a los edificios, el contraste entre ambos se hace palpable. En el antiguo edificio de la cafetería se ejecutaron torturas centradas en la violencia física y el confinamiento en condiciones insalubres. Los prisioneros eran acinados en pequeñas celdas con poca luz, en las que solo contaban con camas de madera y un cubo para sus desechos. Resulta interesante anotar que, la forma en que se encontraban pintadas las paredes de las celdas no es aleatoria: la paleta de amarillos que cubría los muros y la línea roja que los tajaba por la mitad, alteran la percepción del tamaño, haciendo que la celda parezca más pequeña de lo que es.

Celdas submarino.

El edificio más moderno albergó formas de tortura más sofisticadas. La violencia psicológica ejercida sobre los prisioneros vino acompañada de una nueva configuración de la atmósfera carcelaria. Se pasó de un ambiente hostil caracterizado por la ausencia total de una infraestructura sanitaria, a escenarios pensados para hacer suponer a los prisioneros y guardias que había una fuerza todopoderosa que controlaba cada aspecto de su vida. Por ejemplo, los prisioneros eran obligados a dormir con la cabeza dirigida al techo, y las manos sobre el pecho. La posición del uniforme da cuenta de la forma en la que debían dormir para facilitar la supervisión de sus cuidadores.

Vista interior de una celda.

En este edificio la sensación de vigilancia constante no sólo estaba dirigida a controlar la conducta de los prisioneros, sino que también buscaba influir en la forma en que los custodios e interrogadores ejercían sus funciones. De ahí que existieran instalaciones en los corredores que informaban sobre la presencia de prisioneros y guardas en la zona, con el fin de que nunca se encontraran en los pasillos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Instalaciones en los techos de los pasillos.

El nuevo edificio no solo modernizó sus celdas, sino que añadió salas donde los prisioneros se encontraban con los jueces que adelantaban los procesos en su contra, y salas de interrogatorio. Como es posible apreciar, los prisioneros no tenían contacto directo son los jueces de la causa, se situaban en habitaciones diferentes conectadas por una ventana con barrotes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sala de reuniones.

Como se señaló anteriormente, las formas de interrogar a los prisioneros variaron con el pasar de los años. La forma distribución y ambientación de las salas de interrogatorio dan cuenta de ello. Por ejemplo, la ubicación y forma de las mesas en las que se ubicaban los interrogadores, hacían que la sensación de control e inferioridad fuera más intensa para el interrogado.

 

Sala de interrogatorio. Análisis iconológico

El derecho a la memoria en la segunda guerra mundial encuentra gran materialización con el monumento de Hohenschönhausen, una antigua prisión que se convirtió en un museo que revela las graves violaciones a Derechos Humanos que se vivieron a mediados del Siglo XX en Alemania.

La existencia de lugares como Hohenschönhausen, en ocasiones, puede llegar a constituir un acto de revictimización, lo cual debe ser evitado a toda costa por respeto a las víctimas. Es por esto que es tan importante el papel de estas en la materialización del derecho a la memoria, aunque no deba ser esto lo único determinante en el proceso. Por muchos años, los monumentos en Alemania se centraron en el dolor de las víctimas, sin embargo, hoy se reconoce la necesidad de una lectura histórica de la memoria donde las víctimas no sean las únicas que tienen la palabra. Se debe pasar de la memoria al testigo-época, que es la historia, no la víctima como individuo con toda su subjetividad.

Es correcto afirmar entonces que la existencia de un monumento que funja como archivo es un imperativo para una sociedad en tiempos de posguerra que refleje lo allí sucedido. Por ejemplo, en casos como el de la Corte Constitucional de Sudáfrica, el diseño arquitectónico e interior cumple con esto ya que, en tiempos del Apartheid, había una prisión femenina y esto se refleja en los restos que se conservan de ella. Termina entonces siendo una edificación que contiene a la entidad -por excelencia- protectora de los Derechos Humanos en dicho Estado y constituye un ´honor´ a las convictas donde se refleja la transparencia y los símbolos que construyen la identidad nacional. Casi que, la misma edificación, termina hablando y contando la historia para evitar que se repita.

En Colombia, a pesar de haber cientos de lugares que han sido espacios que han servido para perpetrar graves violaciones a Derechos Humanos, no hay sitios como el referido. Es claro ver por todo el territorio nacional la existencia de estos lugares como lo son las casas de pique o el Cantón Norte; sin embargo, estos lugares no están adaptados de manera que puedan memorar lo que allí ocurrió, dando así paso al olvido y al desvalor de los derechos de las personas que allí sufrieron el azote de la violencia en nuestro país.

Como fue resaltado en numerables ocasiones durante el intercambio de experiencias, el derecho a la memoria es supremamente importante en momentos de transición -como el que atraviesa Colombia- si se pretende cumplir lo pactado en los Acuerdos de La Habana y, subsecuentemente, impedir la repetición de un episodio tan demoledor como ese.