
Pieza del mes
Noviembre de 2025
Homenaje a los externadistas desaparecidos – Informativo del Externado de Colombia (1985)
Daniel Guillermo Valencia, Edna Carolina Sastoque, Fabio Castro Forero, Francisco Javier Díaz, Jorge Alberto Colmenares, Manuel Salge Ferro, Marco Antonio Feria, María Fernanda Téllez y Pedro Javier López1
En 1985 el mundo vivió un año de inflexión marcado por el ocaso de la Guerra Fría, la revolución digital y el surgimiento de una sensibilidad global: Reagan consolidaba su retórica anticomunista en EE. UU., Gorbachov ascendía en la URSS, el apartheid en Sudáfrica seguía bajo presión internacional y en América Latina Brasil retornaba a la democracia con Tancredo Neves, mientras Alfonsín avanzaba en los Juicios a las Juntas en Argentina. Nueva York, epicentro cultural, consagraba a Basquiat y Haring, mientras Live Aid hacía historia como concierto global; el cine celebraba Volver al futuro, Nintendo lanzaba la NES y la vida cotidiana se transformaba con el Walkman, el VHS y series como MacGyver. En las universidades florecían las teorías posmodernas y los estudios culturales. En Colombia, García Márquez publicaba El amor en los tiempos del cólera, Doris Salcedo exploraba el duelo y la desaparición, y el punk emergía como voz de denuncia, mientras la televisión y fenómenos como Caballo viejo, Don Chinche y el Reinado de Belleza marcaban la vida cotidiana del país.
Sin embargo, 1985 también fue un año marcado por la violencia y eventos trágicos: bajo la presidencia de Belisario Betancur se frustraron los diálogos de paz, el narcotráfico y el paramilitarismo crecían, progresaba la persecución a movimientos sociales y políticos, y el cartel de Medellín sembraba terror en las ciudades. Así, noviembre de ese año, representó un momento de profunda convulsión en la historia de Colombia, la toma y retoma del Palacio de Justicia (6 de noviembre) y la tragedia ocurrida en Armero (13 de noviembre) dejaron una marca imborrable en la memoria colectiva.
En este contexto, la Universidad Externado de Colombia vivió uno de los capítulos más aciagos de su historia. En el holocausto del palacio fueron asesinados e inmolados once magistrados de la Corte Suprema de Justicia, ocho de los cuales eran profesores de la Facultad de Derecho: Carlos Medellín, Alfonso Reyes Echandía, Manuel Gaona, Emiro Sandoval, Fabio Calderón, José Gnecco, Ricardo Medina y Darío Velásquez.
Reconocida por su carácter laico y su defensa de la libertad de pensamiento, el Externado vivió intensamente las tensiones que atravesaban el país tras la pérdida de ilustres profesores, amigos y ejemplos del espíritu externadista en la función pública. Esta tragedia se dio en medio de los preparativos de la celebración del centenario de la universidad. Vale recordar que el Externado nació en 1886 como una respuesta al autoritarismo y a la supresión de la libertad de enseñanza durante la Regeneración. Estos preparativos estuvieron marcados por la tristeza y la resistencia frente a la adversidad, y se desarrollaron en medio de una tensión constante entre la reafirmación de los valores democráticos y humanistas y las distintas posturas sobre la tragedia del Palacio de Justicia.
Mientras algunos defendían una postura crítica y contundente contra la violencia estatal y la violación de derechos humanos, otros proponían una actitud más cautelosa para preservar la institucionalidad y evitar polarizaciones que afectaran la estabilidad académica y la imagen pública de la universidad, al tiempo que sectores más radicales exigían acciones directas y simbólicas de rechazo y solidaridad. Este debate reflejaba las tensiones de una sociedad fragmentada, donde el compromiso político y la prudencia institucional se enfrentaban en un clima de miedo, incertidumbre y una urgente necesidad de memoria y verdad.
Al analizar en detalle este documento, encontramos que cumple una doble función. Por un lado, rinde homenaje a los desaparecidos en el Palacio de Justicia y, por otro, presenta la agenda de celebración del centenario de la Universidad. Este informativo se convierte así en un testimonio material que refleja cómo la institucionalidad universitaria construyó memoria en torno a los hechos ocurridos. Además, participa activamente en la construcción de una narrativa histórica de largo plazo que entrelaza la historia de la Universidad con la del país, evidenciando su papel como actor social y político. Físicamente, el ejemplar se encuentra resguardado en una urna en uno de los escritorios al final de la exposición del museo, invitando a los visitantes a sentarse y realizar una reflexión pausada sobre su contenido y significado.
En términos formales, el informativo se caracteriza por una portada con la foto de los profesores desaparecidos; extractos del discurso del rector Fernando Hinestrosa, que en algunas citas en negrilla resalta los valores que reconocían a estos profesores como externadistas; semblanzas de los personajes escritas por colegas y amigos, resaltando características personales, académicas y de aporte al país; mensajes de condolencias de la Oficina de Egresados; la agenda de celebración de los 100 años de la Universidad, donde se destaca una estética que se mantiene hasta hoy —el reconocimiento a los profesores de más antigüedad, el espacio con los estudiantes donde se reafirman los principios externadistas, la siembra de un árbol, un concierto, entre otros—, con la particularidad de que muchos eventos se realizaron fuera de las instalaciones de la Universidad (Plaza de Bolívar, Palacio de los Deportes, etc.); la agenda de actividades de la Facultad de Derecho; una nota sobre la apertura del programa de Finanzas y Relaciones Internacionales; y las próximas publicaciones. En términos informales, se caracteriza por ser un formato plano, en el que no deja de llamar la atención la escasa visibilidad de otras facultades distintas a la de Derecho y la falta de un papel más activo de las voces estudiantiles en ese momento.
Para finalizar, al situarnos frente a este informativo, no solo accedemos a un documento histórico, también nos enfrentamos a un objeto cargado de significados y memorias. Como visitantes, somos interpelados por su materialidad y las historias que guarda: la ausencia de los desaparecidos, la persistencia de la búsqueda de justicia por parte de sus familias y la capacidad de la universidad para transformar el dolor en memoria activa y en acción colectiva.
Este informativo nos invita a reflexionar sobre nuestro propio papel en la construcción de la memoria social. Nos recuerda que los objetos de museo no son solo vestigios del pasado, sino puentes hacia el presente y el futuro. Así, enfrentarnos a este objeto nos transforma en testigos y custodios de una memoria que sigue revisitando la memoria de la Universidad.
Es conmovedor observar cómo los principios de largo plazo de la Universidad se entrelazan en sus discursos y atraviesan generaciones; podemos imaginar al rector Fernando Hinestrosa, desde su escritorio, contemplando por la ventana el incendio del Palacio de Justicia y reflexionando sobre las acciones necesarias en un momento en que coexistían intereses diversos, posturas encontradas, contradicciones y una profunda tristeza. En esa convergencia de lo bueno y lo malo se revela una estética y unos valores que han acompañado a la institución desde el pasado hasta el presente, pero también emergen preguntas sobre cómo vivimos los diferentes niveles de la institucionalidad y dónde permanecen los silencios. Reconocemos que contamos con múltiples semblanzas de la Universidad, aunque aún falta dar lugar a otras voces y situaciones, lo cual constituye una oportunidad para fortalecer la celebración de los 140 años. En esa diversidad valoramos la coexistencia de personalidades distintas que convergen en nuestra casa de estudios, expresiones de racionalidad, curiosidad y divergencia que nutren su espíritu democrático y plural.
1Texto realizado colectivamente en el marco del curso Museología y Pedagogía II del sistema de formación docente de la Universidad Externado de Colombia, un espacio de encuentro entre profesores de distintas facultades y generaciones donde, a partir de la conversación y la construcción colaborativa, se labraron las ideas que le dieron forma. Concebido como una reflexión sobre la noción de “institucionalidad disidente”, se articula en torno al análisis del Homenaje a los externadistas desaparecidos – Informativo del Externado de Colombia (1985), documento que, tras la tragedia de la toma y retoma del Palacio de Justicia, encarna la tensión entre memoria, dolor, violencia política y los preparativos de la celebración del centenario de la Universidad.
