
Pieza del mes
Enero de 2026
Acta de la iniciación masónica de Nicolás Pinzón Warlosten y Rafael Uribe Uribe, septiembre 25 de 1880*
Ralf Alejandro Mahecha Parra
Practicante y estudiante de historia
Este documento registra el ingreso a la masonería de dos figuras centrales del liberalismo colombiano del siglo XIX. El acta es un testimonio de la masonería bogotana como un espacio de formación intelectual, sociabilidad política y circulación de ideas modernas en el contexto de la consolidación republicana. La masonería en Bogotá tiene sus raíces en los procesos de modernización intelectual y política que marcaron la transición del periodo colonial al republicano. Desde el siglo XIX, la capital se consolidó como uno de los principales espacios de circulación de ideas ilustradas, liberales y anticlericales, corrientes que favorecieron el surgimiento de formas de sociabilidad discreta como las logias masónicas.
Si bien las primeras referencias a la masonería en la Nueva Granada suelen vincularse al ambiente independentista y a figuras influenciadas por las Luces europeas, fue a lo largo del siglo XIX cuando Bogotá logró consolidar logias estables y activas. Estas estuvieron integradas mayoritariamente por miembros de las élites políticas, militares y profesionales, quienes encontraron en la masonería un espacio alternativo para el debate intelectual y la formación ética y cívica, todo ello en el marco de sus principios tutelares: libertad, igualdad, fraternidad.
Durante este periodo, las logias bogotanas funcionaron como lugares de encuentro, discusión y circulación de ideas relacionadas con la educación, el progreso científico, la moral laica y la organización del Estado. Aunque su influencia rara vez fue directa o explícita, la masonería desempeñó un papel relevante en la configuración del pensamiento moderno y en la vida pública de la ciudad. La filosofía difundida por la masonería condujo a profundos enfrentamientos con la Iglesia católica y el conservatismo, estamentos reacios a la modernización de la sociedad.
A comienzos del siglo XX, la presencia masónica en Bogotá se institucionalizó de manera más visible con la creación de organismos formales como la Gran Logia de Colombia y la adquisición de sedes propias. Entre estas destaca la Mansión Kopp, ubicada en el centro histórico de la ciudad, edificio que hoy funciona como museo masónico y constituye una pieza clave para comprender la memoria, los símbolos y la proyección histórica de la masonería en la capital.
Esta acta registra la asistencia y participación de Nicolás Pinzón Warlosten y Rafael Uribe Uribe en su ceremonia de iniciación masónica realizada el 25 de septiembre de 1880 en el seno de la Logia Estrella del Tequendama. Esta logia es una de las más antiguas de Bogotá. Fundada el 12 de enero de 1849 bajo el numeral 11, con el tiempo fue consolidada con el ordinal 4 tras la creación de la Gran Logia de Colombia en 1922. Históricamente, se le distinguió por ser epicentro del liberalismo radical en la capital, promoviendo ideas de una nación moderna, laica y democrática durante la segunda mitad del siglo XIX. Entre sus personajes ilustres se destacan figuras como los expresidentes Manuel Murillo Toro, impulsor de las libertades individuales, Tomás Cipriano de Mosquera, presidente de Colombia en cuatro ocasiones, Salvador Camacho Roldán y José María Samper, quienes utilizaron los principios de la orden para influir en las reformas políticas y sociales más profundas de la historia republicana del país, entre otras figuras de la vida nacional colombiana.
Ese mismo año de 1880, Nicolás Pinzón Warlosten había recibido el título de jurisconsulto en la Universidad Nacional, hecho que marco el inicio de su proyección pública como intelectual y jurista. Su ingreso a la masonería coincidió así con un momento clave de consolidación personal y profesional, compartido con Rafael Uribe Uribe, quien con el tiempo se convertiría en una de las figuras más destacadas del liberalismo colombiano. El documento constituye una fuente histórica relevante para comprender las redes intelectuales, políticas y simbólicas que articularon a destacados actores del liberalismo colombiano en el siglo XIX.
La presencia de ambos personajes en una misma logia evidencia el papel de la masonería como espacio de sociabilidad discreta donde confluyeron figuras clave del pensamiento político, educativo y reformista. La ceremonia de iniciación estuvo presidida por el expresidente José María Rojas Garrido, reconocido por su papel como sustento ideológico de las ideas modernas y liberales del siglo XIX, lo que refuerza el valor simbólico y político del acto registrado en el documento.
En el caso de Pinzón Warlosten, esta vinculación resulta especialmente significativa si se considera su posterior labor como fundador de la Universidad Externado de Colombia y su defensa de la libertad de pensamiento y la educación laica. Sobre Rafael Uribe Uribe, el documento aporta elementos para entender su formación ideológica temprana y su relación con círculos intelectuales progresistas.
Esta pieza histórica, no solo da cuenta de un hecho ceremonial, sino que permite situar a la masonería como un escenario de intercambio de ideas modernas y de construcción de proyectos políticos y educativos. Su conservación y exhibición en el Museo y Archivo Histórico de la Universidad Externado de Colombia contribuye a la comprensión del entramado simbólico e institucional que acompañó los procesos de modernización y secularización en la Colombia de finales del siglo XIX.
* Copia certificada del acta original, avalada por el por el secretario de la Gran Logia de Colombia, Gabriel Rodolfo Valbuena Hernández, el 11 de diciembre de 1986.
