Todos para uno y un Estado para todos

La Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales organiz la charla que estuvo a cargo de So Jin Kwang PhD., presidente de Saemaul Undong Center (Corea de Sur).

Cómo Corea del Sur pasó de ser uno de los países más pobres del mundo a ser la séptima mejor economía de la actualidad? A partir de esta pregunta, So Jin Kwang expuso las bases conceptuales del movimiento Saemaul Undong Center que promovió el desarrollo en zonas rurales de dicho país.

Cuando la Guerra de Corea terminó en 1953, la nación, destruida por el conflicto, era más pobre que la mayoría de las naciones latinoamericanas.

Ante este panorama, nace en 1970 el movimiento Saemaul Undong Center que, según explica su presidente, se define como la unión de la fuerza de hombres y mujeres para formar una poderosa comunidad.

“Cuando Corea fue uno de los países más pobres del mundo, Saemaul Undong apareció y ayudó al país a convertirse en uno de los más ricos. Nuestro movimiento busca ayudar a los necesitados a salir de la pobreza, aprovechando el espíritu de la diligencia, la autoayuda y la cooperación, y esta es una virtud democrática que une a las personas indefensas para formar una comunidad útil a través de la colaboración, el servicio y el cuidado”, dice So Jin Kwang.

El modelo de Saemaul Undong Center se fundamenta en tres pilares básicos: el espíritu de diligencia, la autoayuda y la cooperación. A partir de ellos se logró formar una poderosa comunidad que gestionaba su propio crecimiento, con el acompañamiento del Estado, desde una perspectiva facilitadora, mas no interventora.

Desde su aparición, el movimiento ha buscado constantemente el desarrollo económico para acabar con las diferencias sociales y económicas, entre lo rural y urbano y las clases altas y bajas, presentes en la Corea de 1970.

Con esta premisa, Saemaul Undong Center comienza su proyecto en Corea dirigiéndose a los campesinos y buscando su bienestar y el desarrollo de sus comunidades. Se iniciaron entonces la capacitación y las charlas para que esta población identificara sus necesidades y planteara las posibles soluciones.

“Los mismos campesinos debían identificar sus problemas, en este punto el Estado no debía intervenir, ellos debían tomar sus propias decisiones y tener claro que en lo que incursionaran era de los campesinos, para los campesinos y por los campesinos”, enfatizó Kwang.

Luego de identificar la problemática, el Estado intervenía con ayudas básicas, como entrega de materiales, para que cada comunidad rural empezara a ‘construir su futuro’. Después de un año de ejecución del proyecto, el Gobierno coreano se encargó de calificar el progreso y a quienes obtenían buenos resultados, se les otorgaba diferentes incentivos que beneficiaban a la comunidad.

So Jin Kwang cuenta que el llamado de su movimiento siempre ha sido el de hacer entender a las diferentes comunidades que el desarrollo de un pueblo “es el desarrollo de sí mismos”.

Luego de tres años de presencia en zona rural, el movimiento Saemaul Undong Center ha registrado 33.600 pueblos que han avanzado en desarrollo social y económico. Según Kwang, en los últimos años la economía rural ha superado en muchos aspectos a la urbana y ha generado, además, desarrollo en aspectos básicos como la salud, la educación y la alimentación.

“Para vivir bien se debe trabajar mucho, la virtud personal para vivir bien en la sociedad, se entiende como diligencia. Una virtud colectiva debe ser la cooperación para vivir bien”, Dice Kwwang.

Con todo esto, el modelo de este movimiento busca básicamente: cambiar y abrir la mente, llevar a la práctica y develar confianza. Para generar sostenibilidad y una sociedad inclusiva en la que todos los habitantes de un pueblo entiendan y acepten que tienen una responsabilidad, y que tienen derechos individuales y derechos sociales.

Saemaul Undong ha sido reconocido por la Naciones Unidas como uno de los modelos de desarrollo rural más eficientes en el mundo, al haberse convertido en un catalizador del cambio, que suscitó la participación voluntaria de la comunidad, combinando autogestión, motivación, cooperación y competencia.

Tras una serie de preguntas, So Jin Kwang invitó a los colombianos a buscar las oportunidades y aprovechar la riqueza del país. “Únanse como pueblo, porque si lo hacen y no cometen errores, su país podría ser uno de los más grandes del mundo”, apuntó el invitado coreano.