Cuarenta años de memoria y enseñanza: un legado que vive en cada externadista
La Universidad Externado de Colombia abrió las puertas a la exposición “Rostros, huellas y voces”, un homenaje vivo a los magistrados externadistas asesinados durante la toma y retoma del Palacio de Justicia hace cuarenta años.
En la muestra, organizada por el Museo Archivo Histórico Lux Non Occidat de la Universidad, la memoria se hizo presente de una forma tangible, casi palpable. En cada objeto —una fotografía, una pipa, una máquina de escribir, unas gafas, una tesis cuidadosamente encuadernada, entre otros— se contaba una historia. En cada pieza se refleja la vocación, la pasión por el derecho y el amor por la enseñanza de grandes maestros.
Entre el público, una exalumna y docente de nuestra Casa de Estudios, Martha Lucía Neme, recordó cómo vivió de cerca los aterradores estruendos de las armas, minuto a minuto, con el corazón en vilo, albergando hasta el último instante la esperanza de verlos salir con vida.
Rememoró cómo tuvo la oportunidad de leer el expediente en su labor de asistente aprendiz, conociendo de primera mano los testimonios de quienes lograron sobrevivir y estuvieron al lado de los magistrados; testimonios que dieron cuenta de la valentía y del temple, y de cómo evocaron a sus hijos y esposas como la luz de sus existencias.
“Tenemos que dar paso a la esperanza, a la perseverancia y a la defensa de los nobles ideales que los inspiraron: libertad, igualdad, democracia, anhelos de paz y de justicia. Justicia ejercida en todos los ámbitos con imparcialidad, dignidad y probidad. Pero, sobre todo, para el entendimiento de que todo el ordenamiento existe en función de los seres humanos”, señaló.
Carlos David Bueno, en representación del estudiantado externadista, rindió homenaje a nuestros maestros, quienes ofrendaron su vida en el holocausto del Palacio de Justicia.
“Ante situaciones como esta, solo nos queda decir: Post tenebras spero lucem. Después de las tinieblas, espero la luz. Después de este holocausto, la criatura no morirá. Después de este holocausto, el Externado conserva su firmeza y, aun con melancolía, avanza hacia la luz: esa luz que encendieron nuestros fundadores, la misma que brilla en partículas de valentía y excelencia”, expresó.
En su intervención, el rector Hernando Parra Nieto habló desde la emoción contenida y su compromiso con la verdad y la educación:
“Los maestros que hoy evocamos enarbolaron la bandera de la educación para la libertad, de la entereza del carácter, de su férreo patriotismo y de su entrega plena a la causa del derecho y la justicia, hasta el compromiso de su vida misma”.
Sus palabras fueron reflejo de esa promesa de que la memoria se comparte, se enseña y se honra.
“El paradigma de sus vidas se traduce permanentemente en el nutriente de la labor y la misión del Externado. El jardín memorial y la columna trunca simbolizan nuestra conexión constante con su memoria; son fuente de enlace con sus pensamientos y convicciones, que permanecen vigentes en las generaciones que formaron, en las actuales y en las que vendrán. Ellas sabrán de ellos, porque el referente de sus vidas hace parte esencial del ser externadista”, afirmó.
Natalia León, directora del Museo, resaltó que: “Cada imagen, cada documento, cada testimonio que aquí se presenta es parte de una historia colectiva que sigue creciendo, gracias al compromiso de docentes investigadores y estudiantes colaboradores, quienes han hecho de esta universidad un lugar de libertad, pensamiento crítico y transformación”.
Asimismo, expresó su agradecimiento a las familias de los magistrados, quienes preservaron y hoy comparten este legado: “Gracias a ustedes nos llevamos el eco de las historias que nos inspiran”.
En esta exposición se percibió una mezcla de solemnidad y gratitud. Los familiares de los magistrados recorrieron el espacio con pasos lentos, miradas que reconocían lo irremplazable y palabras que tejían, una vez más, el vínculo entre pasado y presente.
“Esta exposición es muy emocionante porque significa el regreso de mi padre a su casa. Mi padre fue promoción de 1950 y siempre estuvo vinculado al Externado. Vivía para el Externado, pensaba en él todos los días y toda su vida se construyó alrededor de esta institución. Ver sus cosas aquí nos llena de satisfacción y de agradecimiento por esta iniciativa de acercar lo personal a su casa”, señaló Carlos Medellín, hijo de magistrado Carlos Medellín.
“Rostros, huellas y voces” permanecerá abierta al público y podrá visitarse en el horario habitual del Museo. Además, tendrá una jornada especial el próximo 7 de noviembre, durante la tradicional Noche de los Museos.
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