El Externado analiza el uso de la Inteligencia Artificial en la justicia colombiana
Lo que para muchos era un guion de ciencia ficción, hoy es la realidad cotidiana de los despachos y tribunales del país, donde la tecnología ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en un actor presente, disruptivo y, en ocasiones, profundamente problemático.
Bajo esta premisa, el Departamento de Derecho de la Empresa y los Mercados, desarrolló el conversatorio: ‘Impacto de la Implementación de la IA en la rama judicial’. Este espacio académico se encargó de medir hasta qué punto estamos preparados como sociedad para que un código binario influya en el rumbo de las decisiones que afectan la libertad y el patrimonio de los ciudadanos.
Al inicio de nuestro conversatorio, el director del Departamento de Derecho Procesal, Ramiro Bejarano, insistió en que la inteligencia artificial es un tema de sumo cuidado, ya que puede crear textos inexistentes y hacer que las(os) abogadas(os) caigan en errores al momento de citar o apoyarse en providencias judiciales.
«El problema es muy grande y la solución no es simple. Por ahora, a lo que se debe apuntar es a que el acceso a la IA sea igual para todos los usuarios de la administración de justicia. El mundo tiene que ir a un sistema de unificación de fuentes y, aun así, toda información —y más aún en procesos judiciales— debe consultarse y verificarse en su fuente directa», señaló.
Para la profesora del Departamento de Derecho de la Empresa y los Mercados, Carmen Ligia Valderrama, Colombia está siendo pionera en el análisis de temas relacionados con el uso y control de la Inteligencia Artificial en la rama judicial. Sin embargo, aseguró que hace falta más capacitación, reglamentación y utilización de esta tecnología para que sea una herramienta relevante que permita, incluso, acelerar los procesos y descongestionar los despachos judiciales.
La jornada contó con la participación de las magistradas de la Corte Suprema de Justicia, Adriana López y Martha Patricia Guzmán. Ambas juristas centraron sus intervenciones en un análisis de la realidad judicial actual, exponiendo los pormenores de las sentencias STC17832–2025 y AC739-2026. Estos fallos, que ya marcan un hito en la jurisprudencia nacional, se derivaron de la mala utilización de la Inteligencia Artificial en procesos judiciales por parte de abogados, encendiendo las alarmas sobre los riesgos de la automatización sin control ni verificación.
Durante el encuentro, las magistradas enfatizaron que, si bien la eficiencia procesal es un objetivo loable, no puede sacrificarse en el altar de la tecnología el rigor jurídico ni la humanidad de las decisiones. El debate permitió reflexionar sobre las garantías del debido proceso en un entorno donde las herramientas digitales pueden generar sesgos o errores procedimentales irreparables.
Las(os) asistentes escucharon con atención cómo la mala praxis técnica ya está teniendo consecuencias legales tangibles en los tribunales del país.
Por su parte, el panel de docentes expertas(os) del Externado analizó el nuevo rol que deben asumir las y los abogados en este ecosistema digital. Ya no basta con conocer el código y la norma; ahora es imperativo comprender la arquitectura de las herramientas que se utilizan. El análisis se centró en los retos éticos y en cuestionar si la celeridad que prometen estos sistemas compensa el riesgo de deshumanizar el ejercicio del derecho y la administración de justicia.
El conversatorio concluyó que la transformación digital exige nuevas competencias y una vigilancia permanente sobre la toma de decisiones apoyadas en tecnología.