Grados de posgrado: un compromiso por ejercer el Derecho con rigor

El Externado graduó a una nueva cohorte de profesionales especialistas y magísteres que tendrán como misión entregar lo mejor de sus talentos para ayudar a la sociedad. Las ceremonias tuvieron dos momentos este 13 de noviembre: en la mañana y en la tarde.

La mañana amaneció llena de ilusión y alegría en los rostros de las(os) externadistas que arribaron a la Universidad junto a sus familiares, parejas, hijas(os) y amigas(os). Después de estudio, esfuerzo y noches de entrega, cruzaron por fin el umbral hacia su vida profesional renovada. La primera ceremonia, programada a las 11 a. m., reunió a una generación de abogadas(os) que cumplieron sueños y que están dispuestas(os) a entregar lo mejor por construir un mejor país y una mejor sociedad. 

El rector Hernando Parra Nieto abrió la jornada con palabras que buscaban recordar a las(os) graduandas(os) la esencia del talante externadista y el peso ético que implica portar ese legado. Antes de pronunciar su reflexión, evocó el espíritu histórico de la institución y la responsabilidad de ejercer el derecho con sentido de país y de servicio. 

Fue entonces cuando su voz se alzó para decir que “El Externado de Colombia, su alma mater a partir de hoy, se llena de regocijo al graduar a nuevos especialistas y magísteres (…) serán ustedes legatarios de nuestros ideales; habrán de ejercer su labor profesional con un comprometido sentido de pertenencia con nuestro país, preocupados no solo por su engrandecimiento profesional, sino también con la construcción de una sociedad con mayor igualdad, más productiva, más próspera y también más solidaria”.

El rector también quiso insistir en el valor fundacional de la libertad, la autonomía y la defensa del pensamiento crítico, un sello que —recordó— ha guiado al Externado durante 139 años. En ese contexto, introdujo una reflexión inspirada en la sabiduría estoica, que consideró oportuna para quienes cierran un ciclo y se preparan para enfrentar la incertidumbre profesional. 

“Ello no es otra cosa que el ejercicio de la libertad y su defensa, el pensamiento autónomo, y la voluntad de servir a la patria con el objetivo de engrandecerla (…) Permítanme acompañar estas palabras en el día de su graduación con una reflexión sustentada en las palabras de Marco Aurelio”, afirmó el rector Parra. 

A continuación, la académica invitada Margarita Morales tomó la palabra para expresar un mensaje que buscaba honrar el esfuerzo colectivo detrás de cada diploma. Antes de ofrecer su cita, sintetizó la importancia de celebrar la disciplina, agradecer los apoyos silenciosos y reconocer los caminos compartidos. Lo dejó claro cuando afirmó: “Celebrar, agradecer, reconocer. Celebrar la culminación de una etapa que significó esfuerzo, disciplina y compromiso. Agradecer a quienes acompañaron este proceso (…) porque sin su apoyo constante, muchas veces silencioso, esta meta no sería posible”.

El cierre de la mañana estuvo en manos de Karen Sánchez, quien habló en representación de las(os) posgraduadas(os). Su intervención giró en torno al sentido social del derecho y la responsabilidad ética que cada egresado adquiere al ejercerlo. Después de resumir el papel de los docentes, los compañeros y las familias en este logro colectivo, compartió unas palabras que retumbaron en el auditorio: “Cada reto nos formó y nos trajo a este momento. El derecho no es solamente un conjunto de normas, es la expresión del servicio al interés general (…) Por eso, este logro lleva consigo una responsabilidad ética y social”.

Grados de la tarde 

La tarde trajo consigo un ambiente distinto, más reposado pero igualmente cargado de emociones. A las 2:30 p. m., una segunda generación de posgraduadas(os) llenó el auditorio con la misma mezcla de orgullo, expectativa y gratitud. 

El rector Parra retomó la palabra, esta vez para insistir en la tradición externadista que, desde hace más de un siglo, ha defendido la igualdad, la libertad y la excelencia como pilares innegociables. Tras una síntesis de esa herencia intelectual, presentó su reflexión, enmarcada esta vez en la voz de Séneca: “Durante 139 años de historia, esta Universidad ha forjado una línea de pensamiento fundamental (…) con el compromiso inquebrantable de educar para la libertad (…) He de manifestarles que hoy concluyen una etapa de formación, pero también inician otra”.

El rector quiso añadir que la sabiduría no consiste en evitar las dificultades, sino en encararlas con serenidad y propósito, una lección que consideró indispensable para los tiempos que vienen. Por eso recordó: “Lucio Anneo Séneca nos enseña que el verdadero equilibrio interior no se alcanza evitando los desafíos de la vida, sino enfrentándolos con mesura, con virtud y con claridad de propósito”.

Luego intervino Carlos Iván Moreno, egresado distinguido y profesor de la Facultad de Derecho, quien abrió su mensaje subrayando la gratitud hacia la Universidad y el orgullo por acompañar a esta nueva cohorte de posgraduadas(os). Antes de su cita, resumió la importancia del rigor académico y el aprendizaje recíproco entre docentes y estudiantes. 

“Graduandos y graduandas, he venido a felicitarlos (…) Jurídicamente, han llegado a este recinto gracias a sus razonamientos, a la realización de sus trabajos, a la aprobación de sus exámenes (…) Como integrante del cuerpo de profesores, debo manifestarles que de ustedes también hemos aprendido”, dijo Moreno. 

Y agregó: “Ese arduo trabajo, ese sacrificio notable que ocupó sus calendarios (…) aniquila cualquier fragilidad en el dominio de los temas que estudiaron y seguirán estudiando. Ahora son expertos y maestros”.

La voz estudiantil de la tarde estuvo a cargo de Juan Esteban Yanguas, quien centró su mensaje en la dimensión afectiva del logro académico. Antes de citarlo, el auditorio escuchó cómo resumía el sueño compartido de estudiar en el Externado y la gratitud profunda hacia quienes hicieron posible ese camino. Lo dijo con emoción: “Para muchos, estudiar en el Externado era un verdadero sueño de infancia (…) Con mucho esfuerzo y con el decidido apoyo de quienes nos acompañan hoy, lo logramos”.

Yanguas quiso cerrar recordando que ninguna victoria académica es individual, que detrás de cada trabajo aprobado y cada desvelo hubo manos que sostuvieron y voces que alentaron. “Por eso, en nombre de mis compañeros, quiero dedicarles este triunfo. Sin su amor y sacrificios, no estaríamos aquí (…) Hoy, más allá de un cierre académico, cumplimos el sueño de ser externadistas”, dijo. 

Cuando finalmente la tarde concluyó y las(os) últimas(os) graduandas(os) abandonaron el auditorio con sus familias, quedó en el ambiente la sensación de un día que marcó destinos. Las dos ceremonias, distintas en ritmo pero iguales en espíritu, recordaron que formarse en el Externado es abrazar un legado y comprometerse con un país que necesita juristas capaces, sensibles y profundamente humanos.

140 años de historia