Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia
En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, rendimos homenaje a nuestras docentes y estudiantes, que con curiosidad, esfuerzo y valentía contribuyen a la construcción del conocimiento y abren nuevos caminos en la ciencia, la arqueología y los estudios del patrimonio.
Esta conmemoración nos invita a reflexionar sobre la importancia de garantizar que todas las niñas y mujeres tengan la oportunidad de soñar, investigar y liderar en igualdad de condiciones.
Las trayectorias de nuestras docentes investigadoras evidencian que la vocación científica se nutre de referentes, experiencias tempranas y preguntas que surgen desde la infancia.

Para Paula Matiz, su formación estuvo profundamente marcada por la profesora Gloria Mercedes Vargas, quien fue un referente fundamental al enseñarle a estructurar el pensamiento y a apasionarse por la conservación preventiva, demostrando el valor del compromiso y la dedicación en la investigación patrimonial.

Por su parte, Maria Corcione encontró uno de sus primeros referentes en Jane Goodall, etóloga inglesa, cuya obra despertó su interés por el comportamiento animal y, posteriormente, por el comportamiento humano. Durante su etapa como estudiante, sus referentes fueron Eulàlia Subirà de Galdàcano, doctora en Ciencias Biológicas, y Carme Rissech i Badalló, doctora en Biología, cuyas investigaciones han realizado importantes aportes al estudio de la biología humana desde enfoques interdisciplinarios.

En el caso de Maria Camila Patiño, la inspiración surgió desde temprana edad a partir de sus profesoras de biología y del interés por los documentales sobre microorganismos. Con el tiempo, este interés se amplió hacia los estudios del patrimonio, al comprender la posibilidad de integrar la ciencia con el arte y la historia, consolidando una trayectoria que articula múltiples saberes.
La curiosidad por la ciencia y el patrimonio, compartida por todas ellas, se gestó a partir de experiencias como visitas a museos y sitios históricos y arqueológicos, la lectura constante y el deseo de comprender el funcionamiento del mundo y la diversidad de los grupos humanos que lo habitan y lo habitaron. Estas vivencias tempranas fueron determinantes para el desarrollo de sus vocaciones científicas.
Desde su labor como profesoras e investigadoras, nuestras docentes expresan el deseo de dejar un impacto significativo en la ciencia y en las nuevas generaciones, promoviendo una investigación comprometida con la memoria, la diversidad cultural y la conservación del patrimonio. Asimismo, resaltan la importancia de empoderar a mujeres jóvenes para que reconozcan el valor de su trabajo científico y ocupen, cada vez con mayor fuerza, espacios de producción de conocimiento desde miradas críticas, creativas e interdisciplinarias.
En este 11 de febrero celebramos sus historias, sus aportes y su compromiso con la formación de nuevas generaciones. Reconocer a las mujeres en la ciencia es también una forma de seguir construyendo un futuro más justo, diverso e inclusivo.